miércoles, 16 de abril de 2008

Rally Mundial: Contra Loeb, nada ni nadie

MEl temporal que, en la madrugada del jueves 27 de Marzo se abatió sobre un vasto sector de la provincia de Córdoba y del país, se convirtió en un factor desequilibrante dentro del desarrollo del Rally de Argentina, cuarta fecha puntuable por el mundial de la especialidad, segunda para los autos de Producción.

Ya el mismísimo “shake down” se tuvo que hacer bajo una lluvia torrencial y enfrentando vados crecidos, con caminos que se deterioraron rápidamente dejando mucha piedra lavada que fue un obstáculo durísimo para el compuesto duro de neumáticos Pirelli, el único que acarreó hacia aquí la marca italiana.

La niebla y la lluvia, salvo pequeñísimas intermitencias, no dejaron de hostigar a pilotos y máquinas, en una carrera donde lo primero que debe destacarse es la rigurosidad de las condiciones bajo las cuales se disputó en todo momento y el alto precio que pagaron numerosos participantes que habían venido con mejores perspectivas e ilusiones de resultados más favorables.

En lo técnico, el gran ganador fue Citroen, porque Sebastien Loeb logró una victoria manejando con absoluta tranquilidad, hecho demostrado en que ganó solamente cinco tramos especiales, la misma cantidad que Jari Matti Latvala y Petter Solberg,en tanto tres fueron para Miko Hirvonen, dos para Chris Atkinson y uno para Gigí Galli.

La casa francesa se llevó de Argentina un doble podio, ya que Daniel Sordo, un piloto que está bastante lejos de la punta alcanzó la tercera colocación y el apoyado Conrad Rautenbach entró cuarto, algo impredecible e inexplicable en condiciones normales, porque se trata de un corredor que, como máximo, podía aspirar a entrar en los puntos.

El francés campeón del mundo sigue acumulando récords de toda índole, habiéndose convertido en el Schumacher de los Rallies, aunque todavía le falten cuatro títulos para ponerse a la altura del alemán, rey indiscutido de los monopostos. Ford venía con grandes expectativas y las perdió, en el caso de los pilotos oficiales por errores de manejo. Miko Hirvonen había hecho una buena diferencia en la punta al cumplirse la primera vuelta del día inicial de carrera y se pegó apenas empezaron los tramos de la tarde, debiendo reengancharse el sábado. Jari Matti Latvala también demostró pasta de campeón, pero cerebro de mosquito porque se pegó inútilmente en dos oportunidades y él ya tenía un conocimiento previo importante de Argentina, no era un debutante al que había que perdonarle todo, nada que ver.

En lo técnico se encontraron con serios inconvenientes los autos del equipo Stobart y también el del Munchis de Federico Villagra. De no haber mediado esa falla en el sistema de escape que inundaba de humo el habitáculo y mermaba mucho el rendimiento del auto, el “Coyote” tendría que haber sido cuarto y no sexto como fue en definitiva. El cordobés es mucho más que Rautenbach, pero le falló el auto en momentos claves. Pérez Companc se pegó cuando también prometía llevarse puntos.

Y Subaru “resucitó” de la mano de un Solberg que el segundo día fue protagonista esencial ganando cinco especiales. Ya estaba como escolta de Loeb en la general y se le rompió la electrónica al Impreza en el Giulio Cesare, dejándolo con mucho sabor amargo en su boca. Atkinson fue en definitiva el escolta de Loeb, repitiendo lo de México y ahora con tres podios en cuatro carreras.

Ni sus rivales, ni el mal tiempo a ultranza pudieron con un Sebastien Loeb que sigue siendo el hombre parámetro de la categoría.

POR MIGUEL COLAZO