Tener en la Argentina a semejantes monstruos de la mecánica más avanzada no deja de ser tentador para los ojos y el corazón. La categoría GT corre esta Copa FIA dividida en dos clases, la GT1, con vehículos de 650-700 caballos de fuerza de potencia y la GT2, más modestita con apenas 450-500 caballos de potencia, pero en conjunto una pinturita.
La primer sorpresa interesante para los argentinos la tuvimos cuando Luis Pérez Companc anunció que estaría compitiendo en el certamen de la clase GT2 con una Ferrari F-430, que en principio iba a compartir con su hermano Pablo, pero que por razones de salud de este (todavía no repuesto 100 por ciento de su accidente en Homestead el año pasado) sería en definitiva con Matías Russo.
La Ferrari con la que Perez Companc consiguioel noveno puesto en su debut en la categoría
Una semana antes de iniciarse el torneo de los GT en Silverstone, Inglaterra, el 20 de abril último, llegó el anuncio de que el ACA, sí el ACA, estaría también con un equipo en la división mayor, o sea la GT1, con un auto en el que se alternarían cuatro pilotos, Esteban Tuero, Gastón Mazzacane, José María López y Martín Basso. El auto sería una Ferrari 550 Maranello del equipo Larbre Competición.
Pero, lo que nadie dijo, ni el periodismo especializado preguntó ni aclaró por anticipado, es que salir en estos días a correr con una Ferrari 550 Maranello es una cosa de locos, algo así como creer que, dados los avances en la genética, es posible resucitar a un dinosaurio. Un auto que hace más de cinco años no se fabrica ni tiene desarrollo actualizado, que pesa 300 kilos más que los mejores exponentes actuales de la categoría, solo puede servir en estos días para un desfile en el fondo del pelotón. Y eso fue precisamente lo que les pasó a Tuero y Mazzacane en Silverstone, donde en las pruebas clasificatorias se ubicaron allá lejos, a más de cinco segundos de los punteros y en la carrera llegaron 13º en la GT1 a tres vueltas de los ganadores y con siete autos de la GT2 adelante, en una actuación que ni siquiera merece el calificativo de discreta.
Sinceramente, si el ACA quería hacer un papel medianamente digno había que haber elegido otro ejemplar mecánico para competir más o menos en igualdad de condiciones, es decir con una Maserati MC 12, un Aston Martin DB9 o un Chevrolet Corvette C6 y no salir al ruedo con un auto con historia, que fue campeón en los años 2003 al 2005, pero que hoy está totalmente desactualizado. ¿O se lo van a traer a Oreste Berta para que lo ponga al día?. En Europa el desarrollo de la 550 Maranello lo hizo David Richards en su atelier de Prodrive, pero hoy esta empresa trabaja sobre los Aston Martin y a Ferrari no le interesa para nada la 550 porque ellos apoyan a la Maserati MC12 y a la F-430 en la GT2. En esta división, a Pérez Companc y Russo les fue más o menos en la apertura del campeonato, 9º dentro de la categoría. Esta es la verdad desnuda, de lo que para muchos fue una ilusión....y tal vez lo siga siendo todavía.
Por Miguel Colazo